Proyecto · Filosofía
Arquitectura abierta frente a solución comercial cerrada
No se compra una solución cerrada; se diseña la arquitectura para tener control total sobre los datos y la lógica de vuelo.
La decisión de fondo
Por qué importa que sea abierto, no solo que vuele
Cualquier dron de gama alta puede grabar vídeo y volar de forma estable. La diferencia de Guardian Eye no está en volar, sino en que cada capa del sistema —desde el firmware de vuelo hasta el modelo de detección— es propia, modificable y explicable.
Opción descartada
Caja negra / cerrado
- Hardware propietario
- Firmware cifrado
- Datos limitados
- API restringida
Guardian Eye
Arquitectura abierta / programable
- Hardware modular
- Software personalizado
- Protección térmica de la electrónica a medida (gestión de temperatura de la placa)
- Acceso total a los datos
- Integración ilimitada
Reparable y auditable
Si un componente falla, se sustituye por una pieza estándar del mercado (una Raspberry Pi, un módulo GPS) en lugar de depender del fabricante único de una caja cerrada.
Documentable de verdad
Un firmware propietario no se puede explicar en una memoria de TFG más allá de lo que dice el folleto comercial. Un stack abierto sí se puede documentar hasta el último detalle.
Reutilizable después del TFG
El mismo diseño sirve de base para otros proyectos —de investigación, de club o de otro estudiante— sin pedir permiso a nadie ni pagar una licencia.
Código abierto, de verdad
Todo el software que hace volar y pensar a Guardian Eye es público y auditable, repartido en dos repositorios independientes disponibles en mi GitHub, junto a la documentacion del proyecto.
Como referencia concreta: frente a un dron de consumo reciente como el DJI Neo 2 —controladora de vuelo propietaria no documentada, protocolo de control cifrado, app cerrada y procesamiento a bordo no programable—, Guardian Eye se apoya en Pixhawk + ArduPilot (firmware abierto), MAVLink (protocolo estándar abierto para comunicar controladora de vuelo y estación de tierra), una estación de tierra intercambiable (Mission Planner o QGroundControl), una Raspberry Pi 5 completamente programable y una pila cloud propia y auditable.
Esto no es una crítica al DJI Neo 2 como producto de consumo — está bien resuelto para lo que fue diseñado. Es, simplemente, una herramienta pensada para otro objetivo: un dron listo para volar sin abrir el capó, mientras que Guardian Eye está pensado precisamente para poder abrirlo.